Mi tabla transexual

•8 Julio, 2009 • 1 comentario

Ella prefiere transgénero, porque entre una puerta y una tabla la diferencia no es de sexo sino de género o incluso de especie. Pero yo ya le dije que la RAE no recoge ese término, entonces no lo podemos adoptar para este lugar.

Entonces, les cuento. Resulta que tengo una tabla transexual. Es la tabla que uso para cortar la cebolla (no exclusivamente) cuando cocino. Y es realmente muy buena tabla. Tiene como unos taquitos que hacen que no esté totalmente en contacto con la mesada. Lo mejor es que no tiene cuatro, sino dos, en uno de los lados cortos de su forma rectangular. Entonces uno corta sobre una tabla inclinada, y el resultado es muy bueno. No sé si es que uno puede después poner la cebolla picada en la olla más fácilmente o qué, pero hasta me han elogiado por ella.

Lo que poca gente sabe es que no nació tabla sino puerta. Cuando nació era una puerta (lo repito por si no se hubiera entendido bien. Justamente, en el libro que estoy traduciendo, que es así, argumentativo, lo hacen mucho y me di cuenta de que es algo bastante habitual en ese tipo de literatura. Repetir ideas de manera casi idéntica una después de otra, separadas únicamente por un punto y seguido. Qué bien, otro de esos paréntesis eternos). Eso, que nació puerta, pero siempre se sintió tabla de cocina. Es una de esas tablas transexuales que sí consiguieron operarse. Pasó por el quirófano y, literalmente, se cortó lo que sobraba. Como las puertas (y las tablas tampoco) tienen DNI ni pasaporte ni carné de conducir, no hubo que hacer más trámites.

Y ahí está ahora, guardadita en su armario (en el sentido literal, no hagan asociaciones de ideas), como una tabla en todo derecho. Y no una tabla cualquiera: una tabla con taquitos.

Como agua para chocolate

•5 Julio, 2009 • Deja un comentario

“comprendió perfectamente lo que debe sentir la masa de un buñuelo al entrar en contacto con el aceite hirviendo”

MJ

•1 Julio, 2009 • Deja un comentario

Se hace un poco raro que aún no me haya pronunciado respecto a Michael Jackson. Yo soy uno de esos que escucha sus discos, que compra los vinilos cuando encuentra alguno en negocios de cosas llenas de polvo y demás. Los que me conocen bien saben cuánto me gustaba de chico (aunque yo no recuerde algunos detalles de los que hablan mis abuelas).

El asunto es que cuando mi presunta hermana me mandó un mensaje (por sms) a la una de la mañana, la conversación fue así:

- Se ha muerto Michael Jackson :-|
- No puede ser.
- Paro cardíaco. Moi je flippe!!!

Llegué a casa, puse la CNN y me pareció así bastante confirmado. Ahora todo el mundo mira sus vídeos en el Tutubo, se baja canciones, compra discos… yo lo que hago es no pasar nunca sus canciones cuando aparecen por mi emepetrés y poner a mi muñequito articulado de madera de puntillas.

Me acuerdo ahora de cómo me molestaban mis hermanos (y Naty) cuando yo decía “pongamos algo de música” y me contestaban “¿música o Michael Jackson?”. Éramos todos muy chicos aún, pero yo ya sabía que música era Michael Jackson.

PED

•17 Junio, 2009 • Deja un comentario

Tenía la costumbre de deslizar haches mudas en todo lo que decía. Porque las haches son mudas, usted ya sabe.

Total, que nuestro muchacho tenía la costumbre de deslizar haches mudas en todo lo que decía. Entonces, en lugar de “aire” decía “haire” o “aihre” y se quedaba tan tranquilo, porque nadie notaba la diferencia. Era habitual oírlo decir “Meh parhece que meh voy ha hir yendho” o cosas por el estilo. A veces metía la pata, por ejemplo cuando, en lugar de “de oca en oca y tiro porque me toca” decía “dhe oca hen ohca y tiroh porque me tocha”. Entonces todo el mundo soltaba una carcajada (y alguno repetía “tocha”, por si no hubiera quedado suficientemente claro) y el pobre ahí, rojo como un tomate.

Después de algún bochorno importante, como el de cuando quiso pedir un helado de coco, decidió que tenía dos opciones: o renunciar a lo que le gustaba o luchar por ello.

Así fue como fundó la PED: Plataforma por la Eliminación de los Dígrafos.

La ropa y yo

•3 Junio, 2009 • 1 comentario

A mí, en líneas generales, no me gusta comprar ropa. Puede ocurrir que vea algo guay de vez en cuando, pero prefiero pasar el tiempo comiendo chocolate. No obstante, es una realidad que en ocasiones es preciso abastecerse de ciertas vestimentas, calzado, u otras tonterías. Justamente en esos momentos es cuando yo me decido a ir al centro, con un presupuesto planeado de antemano (en ocasiones contribución de antropófilos padre, madre, abuela o similar).

Creo que cuando yo preparo en mi cabeza cuánto dinero voy a gastar en qué, una luz invisible para los ojos humanos sale de mi cabeza y una sirena resuena en un nivel imperceptible para nosotros. Pero todo ello lo detecta la ropa guay, que se apresura entonces a esconderse entre las cajas vacías, bajo los mostradores de los dependientes y entre los vaqueros con dragones de lentejuelas.

(Reflexión personal: creo que no hay ni una sola persona en todo el mundo que entienda todas y cada una de las referencias que hay en los dos párrafos que acaban de leer.)

Hago arte

•7 Abril, 2009 • 1 comentario

Quien no me crea puede mirar entre el escritorio y la pileta.

Eindelijk lente

•29 Marzo, 2009 • 1 comentario

Sí, señores, ha empezado la primavera. Acá también. Bueno, acá empezó la lente. Todavía le cuesta un poco, pero, hay que decirlo: no pensé que fuera a llegar nunca. ¡He sobrevivido a un invierno neerlandés! Hurra.

Narrow daylight entered my room
Shining hours were brief
Winter is over, summer is near
Are we stronger than we believe?

Diana Krall

Ahora sólo hay que buscar cositas para hacer. Y estar contento.

Y así como llegó…

•25 Febrero, 2009 • 1 comentario

Así como llegó…

…se fue.

Seguro que les gustaría que hablase de alguien, para hacerlo más interesante. Pero no. Es mucho más vulgar. Es Ubuntu.

He tenido una

•8 Febrero, 2009 • Deja un comentario

idea.

Cripticismo gratuito

•20 Enero, 2009 • Deja un comentario

Quizás el día en que en mí se reconcilien el marrón y el negro

empiece yo a vivir mejor.