Porque cuando las cosas salen bien, salen bien, qué se le va a hacer.
Ayer estrenamos la obra que llevábamos algunos meses preparando: El método Grönholm. Fue todo un éxito. De verdad.
Después de hacer una cola larga, larga, unas quinientas personas abarrotaron el Auditorio Fonseca para ver lo que cuatro aficionados teníamos para enseñarles. Y yo creo que la gente se fue a casa contenta.
Sigue habiendo cosas que mejorar, está claro, pero después de cosas como la de ayer… uno no puede hacer más que sonreír.
Somos guays.