Yo tenía un disco duro de ordenador de sobremesa con un montón de cosas de hace años y años. En Navidad me reclamaron que lo liberara, de modo que hice transferir todos esos datos que hacía una eternidad que no veía a mi disco duro externo. Pero ni se copiaron en este ni permanecieron en el anterior. Se perdieron. Fue una sensación muy rara: saber que no iba a recuperar tantísimas cosas.
Hace un rato enchufé el disco duro externo y así, de repente, apareció todo. Increíble. No sé qué pasó y no sé cuánto durará. Por si acaso, le cambié el nombre a la carpeta que lo contenía todo. No sé, será que me pareció que si detectaba algún cambio, el disco duro lo cuidaría más.
Total, que hoy lo que quiero compartir con ustedes es el siguiente texto, que nos dio el Sr. Bustos para corregir un día en clase y a mí me gustó tanto que lo copié para toda la eternidad. Es una noticia real de un periódico real de la provincia real de Salamanca. Helo aquí:
UNA JAURÍA DE PERROS SALVAJES DA MUERTE A UNA TREINTENA DE OVEJAS
Perros salvajes, presumiblemente, dieron muerte a una treintena de ovejas en la localidad comarca de Cantagallo, a unos cinco kilómetros de Béjar, por el sistema de mordedura en el cuello.
El vecino pueblo de Cantagallo está en toque de queda porque la noche del 21 al 22 –cosa inusual- desde hacía muchos años no se conocía un suceso de tal calibre.
Todo hace presumir que perros salvajes se adentraran en una finca particular y mataran mediante mordisco feroz en el cuello a una treintena de ovejas –la mayor parte de ellas preñadas- y se llevaran consigo una pieza para posible alimento en posteriores días.
Los vecinos están a la espera de encontrar de vuelta a los animales y descartan la posibilidad de que hubieran podido llegar de otros aledaños, aunque hubiera sido de paso azuzados por pastores de Extremadura y camino de los montes de León.
Todos los lugareños estarán al quite los próximos días porque, dicen, si se trata de una manada de perros salvajes habrán de volver a los corrales del pueblo y hay que esperarlo.
¿Mola o no mola?