Quizás el día en que en mí se reconcilien el marrón y el negro
empiece yo a vivir mejor.
Quizás el día en que en mí se reconcilien el marrón y el negro
empiece yo a vivir mejor.
Odio mis propios argumentos.
A veces me hace gracia pasearme por los blogs las bitácoras de gente que no conozco y ver cómo escriben un montón de cosas. En especial me parece gracioso chistoso ver los textos en inglés. Se me hace raro que les salga tan natural. Pero sí, será que hay gente que tiene ese idioma como lengua materna. Como el esperanto, ¿saben?
El asunto es que lo que yo escribo no se parece en nada eso. Porque no escribo nada, en realidad. De vez en cuando unas frases después de otras, a veces párrafos y párrafos, a veces cuatro palabras (“Madre, uno, mía, dos, qué, tres, vértigo, cuatro, sí, justo cuatro. Qué bueno soy).
¿Y qué pasa con eso? Nada. Absolutamente nada. Pero yo lo cuento lo mismo.
Y tengo ganas de tener unos días libres para hacer cosas para mí. Comprarme un buzo, un pantalón y medias, calcetines, calzonetas.
¿Ven esto también? Son puntos y aparte sin ningún sentido. ¿De qué va este post esta entrada? De nada. Por eso se llama Algunos tachones. Porque otra cohesión no tiene.
Por suerte, las cosas que tengo a bien vomitar en este ciberrinconcito rinconcito cibernético rara vez tienen algo que ver con cosas que pasen en realidad. O si tienen algo que ver, después me permito el lujo de exagerar y engrandecerlo todo. Así todo parece mucho más emocionante. No hay que guiarse por lo que hay acá para saber qué es de mí.
Me voy a poner meta…bloguístico: hace unos días escribí alguna estupidez sobre subir una piedra por una montaña o alguna chorrada así. Ahora no me acuerdo, pero puede ser que haya tenido que subir alguna caja al tercer piso de la casa. O a lo mejor pateé una piedrecita por la calle. Seguramente es que me encontré con algún contratiempo. Pero lo bueno de escribir memeces (es que ya usé estupidez y chorrada) es que nada importa nada.
Así que ya saben. O no.
Madre mía, qué vértigo.
Ha llegado Ubuntu. Veremos qué pasa.
Llegó a tropezones y recién está arrancando. Es feo, el pobre. Pero bueno, a lo mejor es cuestión de acostumbrarse. ¿Alguien sabe cómo se llama Verdana acá?