Tenía la costumbre de deslizar haches mudas en todo lo que decía. Porque las haches son mudas, usted ya sabe.
Total, que nuestro muchacho tenía la costumbre de deslizar haches mudas en todo lo que decía. Entonces, en lugar de “aire” decía “haire” o “aihre” y se quedaba tan tranquilo, porque nadie notaba la diferencia. Era habitual oírlo decir “Meh parhece que meh voy ha hir yendho” o cosas por el estilo. A veces metía la pata, por ejemplo cuando, en lugar de “de oca en oca y tiro porque me toca” decía “dhe oca hen ohca y tiroh porque me tocha”. Entonces todo el mundo soltaba una carcajada (y alguno repetía “tocha”, por si no hubiera quedado suficientemente claro) y el pobre ahí, rojo como un tomate.
Después de algún bochorno importante, como el de cuando quiso pedir un helado de coco, decidió que tenía dos opciones: o renunciar a lo que le gustaba o luchar por ello.
Así fue como fundó la PED: Plataforma por la Eliminación de los Dígrafos.